El pasado mes me confirmaron que, con esta obra, había ganado el XIV Premio Nacional de Ensayo Carmen de Burgos. Ni qué decir que estoy rematadamente feliz por esto por un motivo principal: toda las reflexiones y todas las vísceras que se pueden encontrar en este ensayo. Por supuesto, lo daré a conocer cuando Diputación de Almería lo publique en formato papel pero quería dar unas pinceladas del mismo para que vayáis conociendo de qué trata esto de "Dueñas de sus silencio". Para ello, os explico el porqué de este trabajo y os enseño algunas imágenes de las películas sobre las que gira toda esta trama de pensamientos.
EL PORQUÉ DE ESTE TRABAJO
RESUMEN (Abstract)
Hablo con
mi voz ahora pero, durante mucho tiempo, mi voz no me pertenecía. Tuvieron que
pasar por mí muchos momentos intensos, muchas reflexiones hasta llegar al punto
en el que hoy me encuentro. Sólo cuando me creé una voz pude hablar sobre el
silencio y ponerle voz -algo
imposible- también a
él.
Recuerdo
de forma nítida aquel día en el que, siendo yo niña, mi voz salió por primera
vez de mi garganta. Antes, había hablado con palabras ajenas. Aquella situación
fue ocasionada
por un enfrentamiento directo y cruel hacia mi persona: una provocación que, esta vez, obtendría respuesta. Sintetizando, le paré los pies a alguien que llevaba un tiempo oprimiéndome. Me levanté de un salto brusco ante ella y le grité con todas las fuerzas que entonces me salieron. Le dije "¡callaté!" Y la torturadora así lo hizo: calló, se asustó y comenzó a llorar.
por un enfrentamiento directo y cruel hacia mi persona: una provocación que, esta vez, obtendría respuesta. Sintetizando, le paré los pies a alguien que llevaba un tiempo oprimiéndome. Me levanté de un salto brusco ante ella y le grité con todas las fuerzas que entonces me salieron. Le dije "¡callaté!" Y la torturadora así lo hizo: calló, se asustó y comenzó a llorar.
Mi voz fue
tan poderosa que le dio miedo. A partir de ahí, empecé a ensayarla, hice todos
los esfuerzos para dejarla fluir a sabiendas de que era yo a quien descubriría
al otro lado. Tenía tantas ganas de conocerme… a la persona que podía llegar a
[SER].
Este
trabajo habla del silencio, del anhelo de ser de una forma auténtica y del
cuestionamiento de la palabra y el lenguaje como norma que nos impide emprender
la búsqueda de nuestra propio voz; algo, cuanto menos, contradictorio. El silencio
es aquí (en esta lectura y en esta mirada que propongo), el comienzo de esta
reflexión. Es la noción primera tras descubrir que las palabras primigenias
[las que nos enseñaron a hablar] no nos pertenecen. Resulta curioso, cuando
“descubrimos” el mundo a través de ellas, que nadie nos invitara a crear y amar
nuestras propias palabras y sí las ajenas [palabra de Dios]. La creación del yo
comienza cuando nos sabemos personas con poder ante el lenguaje.
El
silencio elegido rompe con uno de los propósitos primeros del lenguaje: la
comunicación con otras personas. Nuestros pensamientos en silencio también se
constituyen de lenguaje ya que no hay uno sin otro; pero el monólogo con una
misma no cumple el mismo propósito que el habla entre las personas. A través de
este último, buscamos incansables la aprobación y los reconocimientos externos
y ajenos. El habla como forma de socialización es dependencia y supervivencia.
Es, por ello, que los códigos comunes son limitados y se mueven entre el
binomio cansino y asfixiante de los géneros. O, mejor dicho, del género único
“mujer versus hombre”.
Cuando el “silencio
elegido” (este término se explicará a lo largo del ensayo) entra en juego, este
canal de comunicación-reconocimiento se ve descorazonado. Quien adopta la
estrategia no necesita del reconocimiento ajeno: he ahí el poder del silencio.
El acogimiento mundial de las ficciones en torno al género de manera unilateral y normativa no son
más que una negación a emprender la búsqueda de la infinidad de voces propias.
Cuando se renuncia a esa “droga” de ser sin ser inteligible para la sociedad -encerrada
entre términos de identidad extremadamente concretos-, se
emprende un camino en el que no hay marcha atrás.
Kafka
decía que “desde un determinado punto hacia delante ya no hay vuelta atrás” y,
añadía, “éste es el punto que se debe alcanzar”. Digamos que este trabajo
pretende poner un foco de luz sobre ese punto. Si, tras leerlo, somos
conscientes de cuántas voces hay en una PERSONA, me daré por satisfecha. Si,
yendo más allá, nos arriesgamos a encontrar una voz que nos encuentre, mi
opinión dejará de importar porque sólo necesitarás esa voz para sentirte
reconocida, proyectar quién quieres ser y crear el mundo.
Quizás tu
primera palabra sea una imposición de silencio: “¡CALLA!”
RESUMEN (Abstract)
RESUMEN (Abstract)
Este
trabajo de investigación ha registrado en tres obras fílmicas concretas (Persona,
The Piano y Nell) y -a través de un análisis tematológico de las
mismas-, la presencia del habla y el lenguaje en sus
argumentos como elementos que conforman la identidad femenina así como el
reconocimiento de la acción del cuerpo en el proceso. Un reconocimiento que las
protagonistas de cada film pondrán en marcha, según nuestra defensa,
resistiéndose a la identidad normativa a través de la mudez y el silencio
elegido.
Tras
el análisis propuesto aquí, llegamos a la conclusión (entre otras) de que el
silencio representa, en este contexto, “resistencia” y “poder” de la persona
que lo elige (en cada una de las cintas propuestas) al evitar la repetición de
la identidad normativa y al reconocer el papel protagonista del cuerpo y de la
persona en el proceso de conformación de las identidades. Su resistencia, según
nuestro análisis, implica una ruptura con la idea del género como elemento
estrictamente pre-discursivo y -a su vez- el
reconocimiento del discurso como creador de identidades sexuales excesivamente
limitadas. Los cuerpos adquirirán, en este contexto, un papel protagonista al
ejercer de “freno” de esas realidades limitadoras. Más concretamente -en nuestro caso- al no
hacerlas hablar mediante el lenguaje y al desafiarlas a través del silencio.

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