sábado, 16 de noviembre de 2013

Dueñas de su silencio. El silencio como poder y resistencia a la identidad femenina en la temática fílmica

El pasado mes me confirmaron que, con esta obra, había ganado el XIV Premio Nacional de Ensayo Carmen de Burgos. Ni qué decir que estoy rematadamente feliz por esto por un motivo principal: toda las reflexiones y todas las vísceras que se pueden encontrar en este ensayo. Por supuesto, lo daré a conocer cuando Diputación de Almería lo publique en formato papel pero quería dar unas pinceladas del mismo para que vayáis conociendo de qué trata esto de "Dueñas de sus silencio". Para ello, os explico el porqué de este trabajo y os enseño algunas imágenes de las películas sobre las que gira toda esta trama de pensamientos. 





EL PORQUÉ DE ESTE TRABAJO


RESUMEN (Abstract)



Hablo con mi voz ahora pero, durante mucho tiempo, mi voz no me pertenecía. Tuvieron que pasar por mí muchos momentos intensos, muchas reflexiones hasta llegar al punto en el que hoy me encuentro. Sólo cuando me creé una voz pude hablar sobre el silencio y ponerle voz -algo imposible- también a él.

Recuerdo de forma nítida aquel día en el que, siendo yo niña, mi voz salió por primera vez de mi garganta. Antes, había hablado con palabras ajenas. Aquella situación fue ocasionada
por un enfrentamiento directo y cruel hacia mi persona: una provocación que, esta vez, obtendría respuesta. Sintetizando, le paré los pies a alguien que llevaba un tiempo oprimiéndome. Me levanté de un salto brusco ante ella y le grité con todas las fuerzas que entonces me salieron. Le dije "¡callaté!" Y la torturadora así lo hizo: calló, se asustó y comenzó a llorar.

Mi voz fue tan poderosa que le dio miedo. A partir de ahí, empecé a ensayarla, hice todos los esfuerzos para dejarla fluir a sabiendas de que era yo a quien descubriría al otro lado. Tenía tantas ganas de conocerme… a la persona que podía llegar a [SER].

Este trabajo habla del silencio, del anhelo de ser de una forma auténtica y del cuestionamiento de la palabra y el lenguaje como norma que nos impide emprender la búsqueda de nuestra propio voz; algo, cuanto menos, contradictorio. El silencio es aquí (en esta lectura y en esta mirada que propongo), el comienzo de esta reflexión. Es la noción primera tras descubrir que las palabras primigenias [las que nos enseñaron a hablar] no nos pertenecen. Resulta curioso, cuando “descubrimos” el mundo a través de ellas, que nadie nos invitara a crear y amar nuestras propias palabras y sí las ajenas [palabra de Dios]. La creación del yo comienza cuando nos sabemos personas con poder ante el lenguaje.

El silencio elegido rompe con uno de los propósitos primeros del lenguaje: la comunicación con otras personas. Nuestros pensamientos en silencio también se constituyen de lenguaje ya que no hay uno sin otro; pero el monólogo con una misma no cumple el mismo propósito que el habla entre las personas. A través de este último, buscamos incansables la aprobación y los reconocimientos externos y ajenos. El habla como forma de socialización es dependencia y supervivencia. Es, por ello, que los códigos comunes son limitados y se mueven entre el binomio cansino y asfixiante de los géneros. O, mejor dicho, del género único “mujer versus hombre”.

Cuando el “silencio elegido” (este término se explicará a lo largo del ensayo) entra en juego, este canal de comunicación-reconocimiento se ve descorazonado. Quien adopta la estrategia no necesita del reconocimiento ajeno: he ahí el poder del silencio. El acogimiento mundial de las ficciones en torno al  género de manera unilateral y normativa no son más que una negación a emprender la búsqueda de la infinidad de voces propias. Cuando se renuncia a esa “droga” de ser sin ser inteligible para la sociedad -encerrada entre términos de identidad extremadamente concretos-, se emprende un camino en el que no hay marcha atrás.

Kafka decía que “desde un determinado punto hacia delante ya no hay vuelta atrás” y, añadía, “éste es el punto que se debe alcanzar”. Digamos que este trabajo pretende poner un foco de luz sobre ese punto. Si, tras leerlo, somos conscientes de cuántas voces hay en una PERSONA, me daré por satisfecha. Si, yendo más allá, nos arriesgamos a encontrar una voz que nos encuentre, mi opinión dejará de importar porque sólo necesitarás esa voz para sentirte reconocida, proyectar quién quieres ser y crear el mundo.

Quizás tu primera palabra sea una imposición de silencio: “¡CALLA!”

RESUMEN (Abstract)


Este trabajo de investigación ha registrado en tres obras fílmicas concretas (Persona, The Piano y Nell) y -a través de un análisis tematológico de las mismas-, la presencia del habla y el lenguaje en sus argumentos como elementos que conforman la identidad femenina así como el reconocimiento de la acción del cuerpo en el proceso. Un reconocimiento que las protagonistas de cada film pondrán en marcha, según nuestra defensa, resistiéndose a la identidad normativa a través de la mudez y el silencio elegido.

Tras el análisis propuesto aquí, llegamos a la conclusión (entre otras) de que el silencio representa, en este contexto, “resistencia” y “poder” de la persona que lo elige (en cada una de las cintas propuestas) al evitar la repetición de la identidad normativa y al reconocer el papel protagonista del cuerpo y de la persona en el proceso de conformación de las identidades. Su resistencia, según nuestro análisis, implica una ruptura con la idea del género como elemento estrictamente pre-discursivo y -a su vez- el reconocimiento del discurso como creador de identidades sexuales excesivamente limitadas. Los cuerpos adquirirán, en este contexto, un papel protagonista al ejercer de “freno” de esas realidades limitadoras. Más concretamente -en nuestro caso- al no hacerlas hablar mediante el lenguaje y al desafiarlas a través del silencio.


Ficha técnica de Persona




Ficha técnica de The Piano




Ficha técnica de Nell





No hay comentarios:

Publicar un comentario